miércoles, 1 de diciembre de 2010

Carrera de Ratas


Sin importar como se puede definir esta expresión y lo que algunos quieran decir, no cabe duda que trata de definir una vida automática, una vida corriendo en círculos, haciendo las cosas solo por hacer, ir hacia algo que ni siquiera estamos seguros, si al final valdrá la pena.

¿Cuantas veces los hombres nos encontramos teniendo una vida, como en un experimento? , metidos en una pequeña góndola, como un hámster, en la cual tratamos de ir hacia arriba, hacia arriba, cada vez, pero muy pocas veces podemos detenernos y verificar si hemos llegado arriba, y lo peor es que quizá todo ese esfuerzo al final de nuestros días, sino lo balanceamos, nos dejará sin verdaderos logros.

La realización de la mujer en la mayoría de veces se encuentra en el hogar, entendiendo el “hogar” como un todo, es decir: su matrimonio, hijos, familia extendida; sin embargo en la mayoría de los casos la realización del hombre se encuentra afuera de la casa, por eso es que en muchas ocasiones el hombre en casa es como un león enjaulado, se aburre, se deprime y solo se controla viendo televisión.

Un hombre me dijo que la televisión venía a ser como un sedante, porque después de haberse enfrentado a diferentes situaciones afuera del hogar, al llegar la casa, lo único que pensaba era relajarse con la televisión, La verdad me dijo: no quiere decir que no me importan mi familia, pero después del chequeo de 5 a 10 minutos del hogar, busco a mi fiel amigo, el televisor, quien me da todo lo que quiero, sin molestarme, sin preguntarme nada. Y ante mi deseo de relajarme, solo él habla, y yo permanezco en silencio, no me siento obligado a nada.

Y esto lo hago todos los días, pero en ocasiones cuando vuelvo a la realidad, me siento como en una carrera de ratas, porque se ha vuelto una vida viciosa, una vida sin rumbos verdaderos, corriendo por la vida hacia las cosas que no son eternas, corriendo por mi familia, pero sin mi familia. Porque en mi interior sé que debe de haber otra forma de vivir la vida que Dios me ha dado.

Patrick M. Morley en su libro: El hombre frente al espejo, menciona que le pregunto a varios adultos mayores cuáles eran las cosas que más lamentaban, y entre la enorme diversidad de respuestas las dos que llamaron su atención fueron

- La primera : Estaba tan ocupado atendiendo los negocios de la empresa que nunca me preocupe de ordenar mis propias finanzas, ahora en los cincuenta y cinco años, tengo que hacer en diez años lo que debí de hacer en cuarenta

- La segunda la expresaron asi: Estaba tan ocupado tratando de mejorar el nivel de vida de mi familia que, antes de percatarme, mis hijos habían crecido y ya no estaban en casa, y no había llegado siquiera a conocerlos. Ahora están demasiado ocupados para dedicarme algún tiempo

Hay un canto cristiano que dice: la vida se va como un viento. En un mundo tan rápido como el nuestro, en una carrera de ratas como muchos la tenemos, tarde o temprano tendremos que parar, y quizás lamentaremos tantas cosas, porque cuando tuvimos tiempo, no las hicimos, siempre creíamos tener más tiempo para todo, valoramos más algunas cosas, y menospreciamos las más importantes.

La actriz y escritora estadounidense Lily Tomlin dijo: “el problema con las carreras de ratas estriba en que, incluso si uno gana, continúa siendo una rata.”

Le animo a parar esa carrera de ratas y comenzar una carrera en esta vida con la dirección de Dios, su familia y trabajad por las cosas que no perecen al partir de aquí, sino que se transforman en la eternidad

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